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domingo, mayo 10

El Regalo de Mamá

El Regalo de Mamá

I

Había vivido muchas veces siendo un perfecto desconformista de él, no le había gustado nunca ni parte de sus modos y su historia; e inclusive alcanzó en un punto a negar hasta del rastro de si algo bueno o malo había sido, renegando de su sangre, sus ojos, sus manos y hasta de una buena o mala sonrisa; llegando a ser tan negativo que había conseguido deteriorar en resumen su propia vida; al no sentirse en un lugar oportuno, y hasta inclusive haber estado viviendo en un tiempo inoportuno...

De los tantos amigos y conocidos que tenía, que a la postre solo eran sus humanos paralelos, muchos habían notado aquel rasgo, pero habían guardado riguroso silencio y con el se marcharon, pensado luego para sí que se lo habían llevado adentro de sus propios egoísmos; tan grandes y buenos como los de él...

Por lo general siempre se la pasaba reclamando por ser un alguien sin recuerdos; sin recuerdos buenos, o buenos recuerdos, como lo quisiese enumerar, ya que cada cosa que había logrado sentir, eran una onza más de una bosta que en resumen hacía sentir era su vida...

Una vez a tal grado estaba en su deterioro, que renegaba de verse en un espejo; y sacando una humildad de no sé donde, (-pues aún sé, hasta negaba de ella pues lo hacia sentirse más desconforme-) fue y consultó a los maestros en el manejo del yo, y que en respuesta a sus preguntas solo le daban más razón de algo que sabía, y era que cada respuesta solamente había sido un eco en la voluntad de su propio sentir; y que esta era alejada algunos milímetros distantes del amor de su propio yo...

Aunque eso anterior; su amor y voluntad perdida, vivir sin voluntad; solo fue un preámbulo agónico de algo que ya era un pasado, pues ya había muerto y no estaba, por que había sido un algo similar al vivir en un deficiente del adolecer y que había llevado mucho tiempo para sí, como queriéndolo cargar en una pesadez de eternidad. Así es como recordaba de Fernando, que cuando la vio perdida se tiró a cruzar un puente, por una musa amada que se entrego a todos, menos a él. Y él, en algún entrecejo de honestidad y nunca interesado por ser eco promiscuo, tomó de esas galletas que limpian toda la flora intestinal y se vació de toda la fauna de monedas que hubiese traído en un bolsillo, para cruzar hacía un espacio donde llevarlas no tenía ningún valor...

Un día reclamándole a su madre, como su Karma viviente, y descargando su sin número de reproches; Ella le respondió con una sonrisa y le entrego una cajita diciéndole: _Toma esta cajita, y ábrela en tus silencios... Luego el aceptándola se fue con aquel presente; dejando a su madre en tranquilidad y quedándose ella sonriendo con un dejo irónico; que luego de pasar algunos minutos y entre abriendo la cajita comprendió él porqué...


II

... Sentado en una banca de un mirador que daba al río, lugar que no visitaba con frecuencia, revisó uno a uno algunas hojas corcheteadas que se encontraban en la cajita y que en suma, eran una pequeña obra literaria y que al leerlas fueron haciendo como de velorio en el desamor de su espíritu y que traía forma de enfermero, vestido de cuchillos corta gusanos que transitaron por una agobiada alma...

Un tibio sol ya entrando en la antesala de su mundo de ensueño le convidaba a recordar que era día de familias; así que en cada una de las de su espacio, recibirían saludos uno a uno, y una a una, parabienes, y muchos y muchos buenos deseos. Y al hacer ello, pensaba en lo que era una familia y reconocer el gran nexo que entre ellas había, debió afinar el punto de su orden, al ver el regalo que estaba en la cajita y que su mamá le había entregado.
Él, se sentía nuevamente parido, retenido y alimentado en un nuevo vientre, otro tiempo prudente y perfecto para madurar y renacer, recibió sus nuevos acomodos con sonrisas e imaginando que podía ver roja y pujando a su madre, para que él pudiese ver palpar la luz, y uno vestido de blanco lo recibiera y tolerara su llanto, más parecido a grito, que pareciese escucharse al dicho; _Ya estoy aquí...
Que primer regalo, que más grande y hermoso regalo reconocerse en aquel momento, hacerse poder ver y sentirse ser una parte más de ese conjunto de humanos que entre ellos forman un pequeño espacio universo llamado familia...

Ahora su mamá, la persona que siempre él criticaba y reprimía, era la guardiana del tesoro de la cueva de Ali Baba, aquel cuento de Las mil y una noches, con un tesoro que le tenía guardado en un pasar de tantos años, para sentir que si podía volver amar y reconocer que antes de enojarse consigo mismo el sabía querer, y más aún quererse él, a sus padres, su familia, sus amigos y todo su entorno.

Ese día su mamá le dio ese regalo, le devolvió este regalo; había salido por las calles leyendo alguna hojas manuscritas de un trabajo escolar, de esos de los ocho años, donde su tía Aurita, su maestra de primaria, lo comisionó para compilar y ordenar un trabajo de día de las madres, cosa que ya no recordaba, y este contenía un racimo de saludos para las mamás, que cada uno de sus compañeros escribiera como un poema, un cuento y hasta una pequeña obra teatral, todas y cada una a las mamás; y cómo eran como treinta y algo compañeros, mostraba en un todo el amor de cada uno por ella y en ellas sus respectivas familias...

Ahora estaba aquel legajo de recuerdos frente a sus ojos, los poemas y composiciones de todos sus compañeros, y esto más de treinta años después; en aquellas hojas volvían cada uno de ellos, y como un tiempo antes se entrenaban liando frases cortas y sencillas, armando sus estrofas de cuatro versos y dejando sin que se dieran cuenta sus inspiraciones subliminales entregadas a ellos...

Luego entre el silencio del mirador en que estaba observaba a sus compañeros, de como habían evolucionado y como en aquellos versos entregaron la sentencia de su vida futura, también recordaba a un olvidado filosofo, que escribió por ahí que uno puede escribir sobre un tema y que hay cincuenta maneras más para decir lo mismo, y ahí él y sus compañeros tenían un tema, y cincuenta maneras o poquitas menos para decirlo, donde para cada uno de ellos era una... La Madre; Mensajero Abnegado de la Familia del Buen Dios...


III

Si bien cuando el recorrió las hojas, el titulo que ellas llevaban era Madrecitas; y lo iniciaba una reflexión de MS Ramón Ángel Jara; que hacía hincapié en que ella tiene algo de dios, por lo inmenso de su amor y lo mucho de ángel, por la incansable solicitud de sus cuidados, y después de nombrar las tantas atenciones que por sus hijos hace, sin que le exijáis el nombre, en pago del suntuosos hospedaje recibido, ha dejado para quien lea el retrato de su madre; que en general era lo mismo que hacían él y sus compañeros al expresar sus poemas;

Jorge V. iniciaba el poemario;
Las bellas madres
en este día
solo merecen
mucha alegría...

Con los años Jorge aprendió a tocar guitarra, participó en muchos festivales y siempre estaba arriba del escenario, y haciendo eso, entregando mucha alegría...

Álvaro E. seguía;
Yo soy tu hijo
madre querida
el que te quiere
para toda la vida...

Álvaro abrazó las humanidades, aprendió el saber de mucha administración pública, consiguió trabajo en la Moneda y para todas las vidas...

Igor O. continuó:
¿Por qué lloras mamita?
¡Ha! de emoción
porque hoy te he dado
mi corazón...

Igor aprendió a dar su corazón con creces a todos ellos, siempre fue el mejor deportista y se tituló en pedagogo de deportes, se nutrió de emoción de los minutos de partido, y sí; él vio llorar a su mamá y con su corazón muchas veces reparó aquellas lágrimas...

Pablo G. seguía:
Madres del mundo
hermosas flores.
Dios nos ha dado
tantos amores...

Con los años Pablo se llenó de tantos amores y algo de su megalómano poema se volvió parlamentario; y alguna vez manda tarjetas a todas la Madres del mundo...

Oscar R. escribía una composición La Madre y La Niña, regalando el amor en la esperanza de la adopción, y de como en su pequeño cuento relata, a una dama solitaria que adopta una niña huérfana a la que nombra esperanza, criándola con tanto afecto y cariño que ella después cuando es madre se vuelve una madre ejemplar...

Jorge R. poetizó:
Mamita linda
hoy es tú día
besos y flores
mereces hoy día...

Jorge estudió comercio y luego a cargo de una gerencia de personal; en su trabajo, cada fin de mes, le entregaba a cada uno en el hoy es tu día lo que mereces hoy día...

Fernando S. redactó:
Mamita querida
tus dulces besos
son bendiciones
para mi vida...

Fernando se hizo topógrafo, he hizo ejemplo su poema, los dulces besos de su mamá fueron bendiciones para su vida...

Felipe C. le dijo:
Hoy es el día esperado
para entregarte mi amor
para decirte; te quiero
y es tuyo mi corazón...

Felipe era de familia militar y vivía en un regimiento, y en el rigor de la formación y vida de cuartel, siempre el Hoy es un día esperado...

Julio A. inspiró:
Está alegre
la madre mía,
porque ya sabe
que hoy es su día...

Julio era un niño elegante y algo obeso, y siempre andaba de buen humor, estaba alegre, de familia comerciante esta la posesión; la madre mía, y el verso de métrica creciendo es su subconsciente de ecuación acumulativa...

Jaime O.:
Dicen que la tierra
es muy pequeñita
donde hay muchas madrecitas
que cuidan a sus hijos
como si fueran florcitas...

Jaime había vivido en muchas partes y siempre con represas, aprendía con la naturaleza y era muy buen alumno, nunca supe que fue de él, pero seguramente debe seguir diciendo del decir de la Tierra, sus hijos y florcitas...


J. Ramón H. verseó:
Mamita mía
en este día
y en este abrazo
te doy mi vida...

No recordaba muy bien a J. Ramón, sabía de él que tenía relaciones con el país vecino, que era muy pacifico y perdió el rastro de sus huellas, aunque en su lectura, deseo profundamente que donde estuviese, anduviese de abrazos y entregando su vida por los demás como lo dejara testimoniado en aquel verso por su madre...

Julio B.:
Mamita linda,
mamita querida,
mamita buena,
¿qué más te digo?
si eres todo mi amor...

Julio había sido de aquellos amigos cómplices en pequeñas aventuras y había conocido muy bien a su mamá, una señora distinguida y elegante, quien tenía una tienda de ropa infantil, entonces Julio siempre fue recibido de sus atenciones en juguetes y prendas de vestir siempre nuevas y muy modernas, entonces su poema en el tópico del eterno agradecido era porque el amor entre ellos siempre fue realidad...

Patricio P. mostró:
Madre de mi amor
no sabes cuanto te quiero
con todo mí corazón...

Ella la madre de Patricio era un amor con todos, dama de la cruz roja que compartían sus notas del corazón a diario, y que demostraban siendo siempre gentiles y atentos en su hogar...

Pedro C. escribió:
Madrecita mía
madrecita adorada
te doy un abrazo
con todo mi amor...
No recordaba de Pedro, el olvido se lo había llevado y solo deseaba siguiera repartiendo sus abrazos con el mismo amor que se lo entregaba en aquel poema a su madre...

Franklin A. sentenció:
No dejaré que te ofendan
madre mía
porque para defenderte
está mi vida...

No sabía que había sido de Franklin, solo sí recordó que su padre era carabinero, y ese amor y escuela de familia quedo retratada a perfección en su compromiso de dar su protección permanente, porque para defenderte...

de Hugo Q. leía:
La madrecita esta afligida
porque su hijita
no esta dormida...

No supo de Hugo más, ya no lo recordaba, pero sintió un gran espíritu de compasión en sus versos, tanto como por él mismo y pensar en lo afligido que estuvieran en su propia familia, cuando él ya no dormía en paz, y guerreaba hasta con su propia sombra...

Fernando C. daba a luz los versos siguientes:
Mi madre querida
da paz y amor.
Ella es la reina
de mi corazón...

De Fernando se acordó era de padre militar y vivía en un regimiento ecuestre, y cada vez que tuvo oportunidad invito a todo los compañeros al cuartel, llevándolos en micro, haciéndolos jugar en un parque siempre verde, donde reinaba para sí junto a su madre, ese lugar que da paz y amor...

Francisco A. escribió:
Bendita sea mi madre,
bendito sea su amor.
Da consejos cada día
para que seamos mejor...

Francisco el más ordenado, siempre peinado, con su bolsón y cuadernos que eran una joya, imaginaba serían los consejos que le daba su mamá para que sea mejor...

Julio R. obsequió:
Mi querida mamacita
es dulzura del hogar.
Hoy mi amor y mi cariño
yo le quiero obsequiar...

Julio, extremadamente generoso, que en su generosidad inculcada, compartía sin trabas ni negruras la dulzura de su hogar, mamá y familia...

Eduardo M. compartió:
Ella es bondadosa,
ella es muy querida.
La mujer hermosa
que nos da la vida...

Ya pensaba mostraba Eduardo su rol descriptor, señalando la figura y forma de su madre, al iniciar sus versos con Ella es... que luego con los años vuelto arquitecto lo hacía con cada proyecto hermoso que visionaba y daba vida...

Oscar D. R.:
Es el día de mi madre
la más hermosa flor
que yo llevo en mi corazón...

Oscar mostrando su siempre alter ego, lo reconoció otra vez en sus versos, pero más que nada la razón que ellos llevaban impresamente...


Uno a uno pasaban las lecturas y el rastro de sus compañeros que habían dejado por su vida, reconocía sus historias y sus vivencias conjuntas, lamentaba algún mal recuerdo por alguien olvidado, pero reconocía que en cada uno de ellos, el hogar, la madre, la familia, generaban todas las instancias de futuro y carácter, y de como algún sencillo verso infantil así lo demostraba...

Pablo S. expresó:
Hoy le canto a mi madre
estos verso con amor
que salen
muy dentro de mi corazón...

Pablo S. siempre lo recordaba de bueno, como sus versos generosos a su madre que brotaban de su corazón...

Enrique A.:
Madre querida
hoy siento en mi corazón
la alegría más grande al
demostrarte mi amor...

Enrique lo recordaba de carácter y voluntad fuerte, expresivo del pan pan y vino vino, cosa que dejó en claridad al decir lo que en su verdad hoy el siente, y que su alegría más grande era demostrarle su amor a su Madre...

Víctor Hugo V.:
Feliz siempre yo quiero
verte madre mía
al recibir de tus hijos
siempre mucha alegría...

A Víctor Hugo no lo veía muy seguido, pero se encontraban siempre en la casualidad, y en ella el apreciaba en su recuerdo que siempre a su madre le entregó alegrías, por su carácter bueno cada vez que había que salir a trabajar...

Roberto G. manifestó:
Las madres siempre quieren
para sus hijos lo mejor
y trabajan para ellos
con verdadero amor...

Si bien a Roberto no lo veía de mucho tiempo, recordaba que cuando el escribió aquellos versos su padre ya no estaba con él y que se había marchado tras un accidente al reino del buen Dios, entonces su madre trabajaba el doble por él y sus hermanas, cosa que luego el había visto de él, cuando en un rol político había tomado un cargo de concejal y trabajaba por ellos con verdadero amor...

Juan Carlos I. expresaba:
Cuando terminan las clases
tu me vienes a buscar
para luego las tareas
empezarme a recordar...

Que mensaje más hermoso había dejado Juan Carlos, ese rol de madre, de Familia, de Escuela; ser la protección en el transito del vivir y recordando nuestros deberes, tanto con uno primero y luego extendido en la muestra del deber hecho a todos los demás...

...

Víctor Hugo M.:
Pajarito vuela y dile
con tu canto a mi mamá
que su hijo siempre siempre
por ella rogando está...

Víctor Hugo M., creció del brazo de su madre, recordaba que siempre ella estaba en la puerta del colegio esperándolo, y por ser él un niño delicado y dulce como su poema, muchas veces cuando se cruza con él, se le da por pensar que siempre siempre por ella rogando está...

Erico S.:
Todas las madres del mundo
sin diferencia ninguna
por sus hijos se desvelan
cuidándolos desde la cuna...
Como Erico era hermano de Pablo y compartían la misma sala, compañeros y profesor, pensaba en el gran afecto que mostraba por su madre y hermano; al señalar la no diferencia en el amor familiar, y que este viene desde la cuna y de mucho reconocía para sí también...

Lindor O.:
Del hogar eres dulzura
eres paz y el amor
y también eres la reina
de cada infantil corazón...

No supo de Lindor, casi no lo recordaba; pero el poema de él, le recordó que de siempre el había sentido en su madre lo que Lindor dejo retratado en su poema; eres la paz y el amor de cada infantil corazón...

Javier F.:
Trabajando siempre está
la querida madre mía
para darle a sus hijos
felicidad y alegría...

De Javier sabía que estaba trabajando y bien, que en el ejemplo de ella mostrado en su poema, él lo hizo para sí, para darle a sus propios hijos, felicidad y alegría...

Jorge R. escribió:
En el día de la Madre
yo te doy mi corazón
recíbelo con cariño
que ahí va todo mi amor...

De Jorge no sabía mucho, pero si sabía y él le recordó que cada uno entregaba su corazón con todo el amor, y que cuando éste no se recibe a plenitud se resiente en alguna pequeña manera, y en él muchas veces fue la causa más intima de sus conflictos...

Ariel M. manifestó:
Madrecita, madrecita
yo te doy toda mi vida
para tu hijo siempre, siempre
serás la preferida...

Ariel era un deportista, siempre sonriente, lo recordaba feliz, y pensaba como él en cuatro versos entregaba a todas las nueras de los más últimos futuros el rol que siempre tendrá cada Madre a su hijo, y que ella es la dirección, y hacia donde ella nos lleva, para allá vamos, siempre y cuando la instrucción del padre sea un acuerdo entre ambos esposos que llenan la base la familia...

Cuando ya había leído todos los versos buscó el suyo, lo leyó una y otra y vez y era el simple ejemplo de sus tantos pasos, y mientras lo hacía mantenía en firme su promesa, pues su verso, su poema era una promesa a su Madre y que ya la había roto muchas veces, y en las tantas la volvía a rearmar, y por la sumisión y el deber de cumplirla y corresponder al amor que ella le daba, siempre su esfuerzo era dado en ser siempre mejor...

Aunque de sus tantos amigos y compañeros, había una composición de Juan Luís V., que a los tantos años supo era adoptado y él y su madre hoy eran fallecidos, pero entre ambos existió tal diafanía y amor universal que en su composición dejada a la pequeña revista que tenía entre sus manos, leyó su texto y con voz más alta al horizonte de aquel mirador; dejadas al silencio de la voces finales, esa que se lleva el viento y escucha solo Dios, como las letras de Juan Luís; “Yo te quiero mucho madrecita y también a todas las madres del mundo porque ellas se parecen mucho a Dios, porque nos cuidan y quieren igual que Él..”. y se parecían tantos a las palabras MS que de seguro Juan Luís a la hora de la lección estaba más atento que nunca; como aquel corazón triste y solitario de quien pudo curar sus penas al amparo de un último regalo de mamá y las letras unidas de una vida ya pasada...

FIN

Poemas Reflexiones Narrativas

lunes, marzo 12

El Despeinado

El Despeinado

Era primavera, la Canción Nacional se había cantado a las una y media como todos los días lunes. Los niños del kindergarden de la Escuela Superior de Hombres Numero Uno de Coyhaique ya estabamos en la sala. La tía Fany, nuestra profesora, siempre recta y ordenada no permitía que nada alterara el normal desarrollo de sus clases. Habíamos pasado ya casi todo el año con ella y nos tenia a todos diferenciados. Un niño era especialista en hacerse notar, extremadamente inquieto, iba de banca en banca alternando y conversando con todos los compañeros. Según supe después su mamá era profesora de la escuela vecina, la Superior de Niñas Numero Dos, que era el duplicado de la nuestra y según se decía, él había aprendido a caminar en una sala de clases. Cuando la tía se cansaba de su remolino, - que según pienso ahora, era siempre -, lo mandaba a la Dirección. Cosa que para ella era muy simple y atinada, ya que el Director de nombre Raúl era su marido. Así que mi compañero, aceptaba gustoso el reto, ya que en clases, el soberanamente se aburría - hasta parece que ya sabia leer, pues un día mirando el mástil de la bandera, que engalanaba ambas escuelas, me dijo _ Mira ahí, indicando hacia la pared; qué dice? Yo, sin saber, afirme negativamente moviendo mi cabeza, y él me leyó: _Soc. Constructora de Establecimientos Educacionales 1949 José Aracena A. Arquitecto. De esa vez, quede sorprendido, y nos hicimos amigos, así que de toda vez que era exiliado por los exabruptos de la tía, me compartía algunas aventuras que realizaba al interior de la escuela. Nuestra sala quedaba al final del primer piso y colindaba con la casa de la tía Fany que estaba incluida dentro del Grupo Escolar -era la casa del director- y desde la ventana de la sala, la tía la observaba de rato en rato, discretamente, para ver así quien entraba o salía. También nuestra sala estaba, cerca de los baños y de una puerta que conectaba a un gran patio descubierto, este con piso de tierra, unos arcos para jugar a la pelota y un sitio con barras de diferentes alturas que estaban cerca de un sendero que conducía a una multicancha, leñera y a la casa de don Lauro, una especie de San Pedro de la escuela, pues estaba encargado de todas las llaves, de abrir y cerrarla cada día del año, como también que se mantuviera limpia y calentada.
Ya, mi amigo, al salir de la sala iniciaba su primer juego, consistía en arrastrase a la carrera sobre las baldosas del patio cubierto y pasar gritando por esta especie de corredor al cual confluían todas las salas. Ahí aparecía Don Lauro, quien llevaba a cabo la orden de la tía Fany, entregando a mi compañero a la Dirección. En la oficina de don Raúl era otro mundo, rumas de papeles ordenadas en estantes, un amplio escritorio y dos sillones para atender a las visitas. Un piso de tablas que estaba siempre brillante y con dos ventanas que observaban a la entrada de la Escuela. Como mi compañero era un asiduo visitante ya le habían instalado un banco donde hacer tareas a la vista de don Raúl. Después, cuando las terminaba, debiendo regresar a la sala, Nano, como le decíamos a él, se desplazaba raudamente a la cocina donde la Sra. Luzmira, que en medio de peroles y teteras, rodeada de sugerentes fragancias de guisos y cazuelas, lo recibía alegremente y le separaba huesillos y ciruelas cocidas, dialogando en los tantos de lo que sucedía en la dirección. Unos metros mas allá de este comedor, estaba el gimnasio, a donde Nano encaminaba sus pasos con la esperanza de observar algunas niñas, nuestro templo del deporte era compartido con las alumnas de la escuela conjunta, la dos -como la nombraban en la ciudad- y quienes en esos días entrenaban la presentación que harían en la revista de gimnasia anual para el aniversario de Coyhaique, el doce de Octubre y ya faltaba muy poco, y ese motivo de conocimiento le permitía ser centro de atención, entre nuestros compañeros. Ya en el gimnasio, esa tarde se llevo una gran sorpresa, pues no estaban las niñas y hubiese estado vacío de no ser por la presencia de un anciano octogenario que con pantalones cortos entrenaba el ángel en las argollas. Nano sorprendido se acercó de manera discreta, observó con detalle las piruetas que el anciano realizaba en las argollas. Después de unos minutos quiso preguntar el motivo de sus ejercicios y de la vitalidad con que los hacia. El anciano le respondió corto y escueto: _“La salud hace el deporte, el deporte hace la salud”. Sin comprender mucho, Nano se despidió, recordando en el momento, que durante el acto del veintiuno de Mayo en el gimnasio, del proscenio que se encontraba al fondo de éste, apareció un grupo de marineros de la nada, y decidió investigar ese secreto. Se subió al escenario y del fondo del telón pudo apreciar que había dos puertas, una a cada costado, una se dirigía hacia los baños y camarines de la Escuela de Niñas y la otra se dirigía hacia los baños y camarines de la Escuela de Hombres, y bajo sus pies habían una puerta en el piso que conectaba con un subterráneo del escenario. -Que gran aventura se decía- quiso levantarla pero no pudo, lo reintento con todas sus fuerzas desplazándola poco a poco, cuando ya estuvo abierta pudo observar como el polvo pululaba en el aire, a través de las haces de luz que penetraban hacia el interior, encamino sus pasos tímidamente, en un comienzo no aprecio nada, pero grande fue su espanto cuando dentro de la sombras aparece un esqueleto que usara algún profesor para enseñar anatomía, asustado salió como rayo, dejo caer la puerta al piso y se apoyo en una pared de proscenio. Cansado y preocupado por la hora tomo la puerta hacia los camarines, se encontró en los baños del gimnasio y con una puerta que conectaba con el patio descubierto muy próximo al lugar de las barras. Como no había nadie en el patio, lo cruzó rápidamente en dirección al acceso que estaba más cerca de su sala. Cuando entró a esta, estaba todo su overol sucio y su pelo despeinado. La tía lo mira seriamente, -todos estabamos ordenados y trabajando- algo quiso decir, pero sonó la campana, nos levantamos rápidamente y salimos corriendo al recreo. Escuche decir a la tía al salir, _Nano. En el recreo debes ponerte al día de lo que hicieron tus compañeros.

FIN

Atilano

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lunes, diciembre 11

Banderas

En esos días en Matria, si bien pleno de riqueza, existía una división muy grande, por las sombras de un pasado doloroso... Sus hijos, se encontraban en continuo conflicto y ambos se denostaban la falta de nobleza del otro, y se dejaban llevar en su intolerancia, cargandole la culpa de todo ese pesar, a un antiguo hombre, que en su momento y actuar topó tangencialmente con todos los espíritus de aquel lugar... Por director de todos los mandatos, habían elegido a una sencilla amazona, que también ella como todos, había sentido el dolor del apremio del antiguo hombre; que en el ocaso de sus días se encontraba ante el merito o la censura, cuando debiera emprender el viaje hacia donde todos tenían que ir, y a él, ya su hora estaba señalada y esta humilde amazona, no encontraba la solución para dar calma a cada emosión que los habitantes sintiesen en aquel momento...
Como era tradicional, sus habitantes tenían un simbolo que registraba la presencia de ese lugar, y era el mayor merito, señalar el duelo de todo el lugar, exibiendo aquel simbolo en un mastil y dejado a media posición...
El simbolo de aquel lugar era una bandera de tres colores, blanco, azul y rojo, que cada niño repetía como señal de madurez, los colores y signos de aquel simbolo y los atesoraba para toda la vida que debía de enfrentar...
Unas noches antes que sucediese lo que debía acontecer, el final postrero del antiguo hombre, ella, la humilde amazona, tuvo un sueño; un niño se le acerco y le hablo con dulzura: mira bella amazona, tu pueblo está rico, sus riquezas las conocen en todas partes, sus minerales dan vida a cada portento tecnologico y sus gentes desean la paz; ve y compra tela, mucha tela de tres colores, esos que me enseñaron hoy en la escuela, blanco, azul y rojo, y fabrica muchas banderas de un color, unas azules, otras blancas y otras rojas, y cuando suceda lo que debe suceder con antiguo hombre, no des ninguna orden, ni des edicto alguno, has que cada cual se detenga en su lar, y obsequia a cada familia, las tres banderas; la roja, la azul y la blanca, y que cada quien ponga la bandera que quiera, en su consciencia, en su voluntad de amor a sus familias y pensamientos, detente en un lugar alto y observa...
Cuando sucedio lo que debía acontecer, así lo hizó; y entrego a cada familia, a cada lar, las tres banderas, y cada quién decidió por sí mismo, cual izar... En un comienzo afloro una azul por ahí, más allá otra roja y luego otra blanca y así, así, se levantaron banderas por toda Matria, lo curioso fue que las banderas rojas y azules, escaseaban cada vez más y todo se fue poblando de banderas blancas, que era la bandera de la tegua, de la paz; eso era lo que querian en Matria, ya no importaba, no querian mirar atras, no porque no estuviera o no fuese importante, sino era porque así podrían levantar una nueva bandera que los integrara a todos y que señalara su paz...
Esos días, cuando el antiguo hombre, ya se iba, ya no estaba más, deseo eso para cada uno de los habitantes, él se llevaría su causa, su razón, lo que motivo hacer sus acciones y queria su simbolo, así como era, así como es...
Luego la bandera blanca, retomo parte de otros tonos, algo de la bandera roja, algo de la bandera azul y como sello de toda aquella unidad, señalaron otra vez la estrella blanca, para que los guie, a cada ser en un nuevo trabajo, en una nueva acción, que está vez era, la proteccion y resguardo, tan puro y pristino,como la misma Matria...

Atilano

jueves, noviembre 23

Obra del Mala Suerte (El Futbolero)




El Futbolero

Era día de partido;
Un entrevistador le preguntó como le iría
al equipo de su camiseta preferida,
y el respondio sin toda calma:

_Otra vez van a perder,
haran que gaste inutílmente
estas monedas que cancele por la entrada,
me llenaran de rabia
y me ire mordiendo los dientes
al regreso a mi hogar;
somos malos,
siempre hemos sido pesimos para el futbol,
los jugadores con la camiseta puesta
se achican,
y si uno se ilumina
ligerito se lesiona,
y más tarde luego de todo
las predicas de los comentaristas profesionales,
criticaran hasta el aguatero,
los sueldos y la últimas
minas que se follaron los cracks...

Luego, se perdio en la masa...

Esa noche su equipo goleo.
A la salida el entrevistador
se vuelve a topar justo con él,
y entre mofas le pregunta
porque había dicho lo anterior antes del partido.
Él, sin arrugarse le dice:

_Lo que pasa es que tengo mala suerte, y casi nunca sucede
lo que digo...

Cada día cuando había partido
los entrevistadores lo buscaban...

Ese año,
su equipo ganó
el campeonato...

Atilano

martes, noviembre 7

Cuento

DEL GESTO A MIRADA


Nano, andaba con una mueca de molestia. Ingresó a la Biblioteca, con la desazón de tener que cumplir un encargo, encontrar un autor, alguien de otro siglo, premiado cien años atrás, que decían que era anti-clerical, panteísta acérrimo y que en sus letras poéticas transparentaba los habitantes del espíritu, demarcados por símbolos que variaban entre el bien y el mal.

Indagó en los catálogos y revisó anaqueles. Del autor sabía el nombre, que era poeta e italiano, académico de letras, amante de latinos, Petrarca, la Divina Comedia y Fausto, poniéndolos a todos en un punto histórico, y él, su descriptor, adaptador.

Hurgueteaba con paciencia de científico, esperando descubrirlo, pero no lo encontraba. [Se decía: _Pero es tan famoso, debe estar acá, seguro debe estar…Se lamentaba ese orden de casillas, observaba pobreza de autores y textos entre los estantes. _Debería haber solo un panel de Premios Nobel, (cavilaba)… _Él debería estar ahí… Pero no estaba, ni el autor, ni el estante y su molestia crecía en la búsqueda fallida y renegaba de todo, como no lo encontraba. _Así nunca creceremos, (decía)… _ ¿Dónde está la diversidad? (agregaba)… _Si todos leen lo mismo, no habrá creación de nuevas ideas, (decía y se decía)…]

En la biblioteca, había un nuevo elemento de comunicación llamado Internet, información compartida entre computadores por un espacio virtual en red, en todo punto de la Tierra. Donde hubiese conexión, estaba la información disponible. Solicitó un computador. _Regístrese, (le dijeron).

Al poco rato ya estaba con uno en sus manos y se sentía muy diestro en él. En un buscador de páginas, puso el nombre del autor de su encargo: Giosue Carducci. Primero en sistema Biblioredes, luego, amplio a la opción www. Ahí, muchas páginas aparecieron, Premio Nóbel 1906, escuelas con su nombre, su biografía y bibliografía, textos y poemas…

Ya en lo que acontecía, se empezó a sentir cómodo, su rostro había ido cambiando y ese gesto de molestia se había trasformado, inclusive, sentía hasta casi un agradecimiento por el encargo solicitado.

Selecciono una página, en que figuraba un poema, “Inno a Satana”. No le molesto, era pluralista y leyó con tranquilidad. Los versos una alabanza, destinada a un ser; dirigida “A ti…” así empezaba el poema. Lo nombraba como “príncipe inmenso…” y afirmaba que: “mientras sonrían tierras y soles…” “vibre fecundo el llano…” el levanta “A Ti ardiente su verso a Satán…”, destacándolo al final como: “Rey del Banquete…” Después las páginas señalaban que era su obra máxima, su poesía mejor lograda…

Nano pensaba en algún verso suelto del soneto, “A Cristo Crucificado”, mientras leía el Inno (no me mueve ni el cielo ni el infierno/me mueve tu cuerpo tan herido, tus afrentas y tu muerte/muéveme tu amor, sin cielo te amo, sin infierno te temo/no me des porque te quiera, pues no lo espero/lo mismo te quiero te quisiera) y se preguntaba. ¿Cómo dentro de este hombre de letras habitaba un símbolo del espíritu del mal? o ¿Sólo pensó que era su deber mostrarlo? y esa era su paradoja, descubrir el alma y la intención de aquel poeta.

En eso estaba cuando le dijeron que era hora de cerrar, debía retirarse. Nano ya tenia su encargo, además sabia que aquel autor estaba en todas partes, en cada enlace a Internet. Que habían más letras ahí que todas las sumadas en aquella biblioteca, claro, sí que necesitaba energía y un computador para obtenerlas, y que no era tan simple de llevar como una hoja impresa, en que una copia de un poema llamado Inno a Satana u otro llamado A Cristo Crucificado podían transformar el gesto de alguna mirada.



A los 100 años Premio Nobel Giosue Carducci


Atilano González Orellana

Paralelo 45 Patagonia - Chile